La desinformación en Instagram está arruinando la salud de sus usuarios

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Las redes sociales están llenas de personas que aconsejan acerca de cualquier tema, pero sobre todo lo relacionado a la salud. Muchos ya están formando parte de la tendencia de bienestar que se muestra en plataformas. Pero hay que tener cuidado porque la desinformación en Instagram está arruinando la salud de millones de usuarios porque siguen sus consejos sin argumento científico. 

Por demás está decir que algunos influencer transforman las redes sociales en un consultorio. El problema es que pueden estar engañando y, en consecuencia, están afectando la salud de las personas.

Entonces, lo que ya se observa la presencia incontrolable de información no comprobada que contribuye a crear mitos que pueden conducir a desórdenes graves. Por ello, expertos explican los riesgos de creerse todo lo que hay en Internet.

Así que, consultar Instagram para ubicar temas de salud puede resultar muy peligroso. Por ejemplo, en esta red social con solo poner la palabra “dieta”, sale un listado de quienes hablan sobre el tema, sin importar si son expertos o “personas que opinan con su propio criterio”, dijo Daniel Palacio, director de School. Esto hace más difícil que el público distinga los contenidos válidos de los falsos.

La credibilidad de los usuarios frente a la desinformación en Instagram

Además, está la credibilidad de los usuarios, pues se observa que la gente le cree más a los influencer, porque estos crean, a través de las redes sociales, relaciones muy cercanas con sus seguidores, según Palacio. Además, añade que “tienen una conexión emocional con la audiencia al interactuar con ellos con mucha frecuencia”.

De igual forma comenta que no sucede lo mismo cuando habla un experto al que nunca han visto.Pero ahí “la influencia no se da porque tengan seguidores, sino porque tienen credibilidad”.

Para los expertos, estas redes deberían exigirles a los influencer aclararles a sus seguidores que sus consejos no representan recomendaciones científicas ni médicas, sino puntos de vista. 

Alejandra Márquez, una estudiante de Derecho con más de 25.000 seguidores en su cuenta Consciente y con gusto, aseguró haber sentido esa presión: “Al principio me pedían muchas dietas, planes de alimentación, pero siempre dejé claro que no soy una experta. “Puede que no lo hagan conscientemente, pero sí con desinformación sobre lo que están recomendando”.

Pero el público también debe aprender a distinguir entre la información veraz y la falsa. “Igual que en la televisión, el consumidor tiene la última palabra: dejarse llevar por un influencer o consultar a su médico”, concluyó Márquez.